Editorial (En Espanol) — 29 November 2017
La atención médica en Belize

Todos los días en Belize, las familias tienen que estar tomando estresantes decisiones financieras que tienen que ver con la atención médica. Las familias pobres no tienen que tomar ninguna decisión: tienen que ir al Hospital Karl Heusner Memorial (KHMH por sus siglas en Inglés), esperar su turno y esperar lo mejor. Los ricos no tienen que tomar ninguna decisión: automáticamente llevan a sus seres queridos a uno de los hospitales privados y pagan a tocateja en cualquiera de los hospitales privados. (Sin dinero no hay cuidado médico.) Las personas muy ricas pueden llevar a sus seres queridos al poderoso Estados Unidos.

La realidad es que las personas “intermedias” son las que tienen que estar tomando decisiones financieras en crisis de atención médica. Los beliceños intermedios pueden tener suficiente dinero para buscar, en primera instancia, la relativa comodidad de un hospital privado para sus seres queridos, pero los recibos pueden acumularse tan rápido, la crisis de salud puede volverse tan grave, que a menudo tienen que correr al KHMH, el hospital público. Se puede decir que una persona que no pudo soportar los gastos en uno de los hospitales privados, colgó su sombrero demasiado alto cuando fue allí en primer lugar, pero en materia de salud, generalmente lo primero en que pensamos no es el costo, sino la necesidad del mejor tratamiento y el entorno más cómodo posible.

La familia promedio en Belize está una enfermedad grave lejos de una crisis financiera, que implicaría retirar los ahorros de una institución o hipotecar una casa, por ejemplo. La consideración que despierta el temor financiero es esta: ¿qué vale una vida? O, ¿qué valor tiene para nosotros ver a nuestro ser querido sin dolor y cómodo?

En Belize, hemos estado escuchando durante muchos meses el acalorado debate entre republicanos y demócratas sobre el cuidado de la salud en los Estados Unidos. Es confuso que la economía más rica del mundo no pueda producir una atención médica adecuada para sus ciudadanos, y el discurso sigue sumido en la controversia y el desacuerdo. La pequeña república isleña de Cuba, que ha estado gimiendo bajo un embargo comercial del antes mencionado Estados Unidos durante más de cincuenta años, ha logrado garantizar la mejor atención de salud para cada ciudadano cubano. Este es un logro absolutamente increíble. Tiene que serlo, cuando se puede ver, por el contrario, que lograr la atención médica para el pueblo estadounidense ha sido una tarea tan difícil para diferentes gobiernos de los Estados Unidos.

Hemos escuchado a comentaristas cristianos en Belize criticar al gobierno cubano por ser una dictadura, por ser comunista, por violar los derechos humanos y por otros pecados de la Revolución Cubana. Los pecados de los que se le acusa a la Revolución Cubana son el precio que el pueblo cubano pagó por la alfabetización nacional y la asistencia médica garantizada.

El Belize democrático cristiano lamentablemente ha incumplido en lo que respecta a la alfabetización nacional y la atención médica garantizada. Bajo el gobierno del Partido Unido del Pueblo (PUP) de Said Musa, sorprendentemente se presentó una propuesta al Gabinete para que se privatizara el KHMH. ¡Qué desastre beliceño hubiera sido para los pobres! ¿Qué hubieran hecho las personas pobres si tuvieran que pagar por adelantado antes de recibir tratamiento, si fueran expulsados del hospital porque no pueden pagar?

De día a día, hay muchos beliceños que visiblemente están en problemas. Los vemos todos los días en las calles del centro poblacional – la Ciudad de Belize. Vemos a los mendigos, los discapacitados mentales, alcohólicos, drogadictos, personas sin hogar, etc. Por alguna razón, no vemos a estas personas en las calles de Chetumal, por lo tanto tenemos que preguntarnos: ¿qué está saliendo mal en Belize?

En esa misma Santa Biblia que los capitalistas dicen que reverencian, hay un diálogo revelador donde las personas son bienvenidas al cielo por el Dios vivo cuando aparecen para el juicio. El Señor les dice: Tenía hambre, y tú me alimentaste; estaba sediento, y me diste a beber; estaba desnudo, y me vestiste. Entonces, la gente pregunta, con inocencia, ¿pero cuándo te vi hambriento, Señor, o sediento o desnudo? Y el Señor responde: Siempre que lo hiciste por el menor de Mis hermanos, lo hiciste por Mí.

La Navidad es la época del año en que los capitalistas explotan la Biblia de la manera más desvergonzada. Si leen la historia de Navidad cuidadosamente en el Nuevo Testamento, entonces nuestro enfoque de celebrar la Navidad es muy sesgado. Pero, lo que tenemos hoy, es como los capitalistas quieren que sean las cosas; ellos han sido los maestros de nuestra sociedad por siglos. Muchos de nosotros nos volvemos nostálgicos por la Navidad de los viejos tiempos en Belize. Pero nuestra gente cometió muchos errores en aquel entonces al celebrar la Navidad: en muchos casos fuimos extremadamente extravagantes, tanto así que nos sentimos temporalmente orgullosos de nosotros mismos mientras los capitalistas se reían de camino al banco. Después de la fiesta de nuestra gente, vendría una dolorosa hambruna.

Dedicamos este ensayo a examinar la situación con respecto a la atención médica en Belize, porque este es un área donde muchos de nosotros podemos encontrarnos en una emergencia financiera de la noche a la mañana. En un sentido más amplio, nosotros, el pueblo beliceño, ahora encontramos nuestra nación en una emergencia financiera por las deudas que incurrimos bajo las administraciones PUDP desde 1998. Ahora debemos mucho dinero, incluso por los destellantes proyectos de infraestructura de los que suenan orgullosos los políticos gobernantes.

Nuestro estado nación está en problemas en lo que respecta a las finanzas públicas de Belize, y la solución de la administración a los problemas será, sin duda, ejercer una mayor presión impositiva sobre el pueblo beliceño. Una mayor presión impositiva, como hemos estado viendo en los últimos años, tiene el efecto inevitable de reducir nuestra economía. Una economía cada vez decreciente implica menos empleos, lo que se traduce en más beliceños hambrientos. Más beliceños hambrientos, más crimen. El crimen sigue al hambre como la noche sigue el día.

Se nos dice que lord Michael Ashcroft es un ciudadano beliceño. Bueno, entonces, seguramente él es el capitalista más grande de Belize. Nuestra pregunta sería esta: ¿cómo se clasifica en el tótem de los cristianos? Seguramente él no estaría muy alto, porque no está alimentando a los hambrientos, dando de beber al sediento o vistiendo a los desnudos. De hecho, lord Ashcroft está haciendo todo lo contrario: está quitando el pan de la boca de beliceños hambrientos. Sin embargo, hay muchos beliceños prominentes e inteligentes que lo tienen en alta estima y están llevando a cabo sus directivas.

Hay algo mal en este país, y parece que las cosas están empeorando. Si había una especie educada que se suponía debíamos producir aquí en Belize en abundancia, eran abogados. Sin embargo, no podemos ganar ninguno de estos casos cuando nuestras finanzas públicas se ven amenazadas y cuando nuestra moneda está en peligro. Estos conceptos son metafísicos en las salas de tribunales, ejercicios en argumentos legales que carecen de sentido para los abogados en el sentido de que a todos ellos se les paga. Pero, en las calles, nuestros casos judiciales perdidos significan más “sufrimiento en la tierra”, sufrimiento amargo, sufrimiento humano.

En materia de atención médica, hay beliceños que están cómodos hoy, que estarán asustados mañana. No podrán pagar la atención médica para sus seres queridos, y entrarán en pánico. Bueno, hay otros beliceños para quienes el pánico ya es una forma de vida. Miren a su alrededor en las calles, y lo verán por sí mismos. Entonces, cristianos, ¿qué van a hacer con respecto a estos, los más pequeños de nuestros hermanos?

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Eden Cruz

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